Cuando lo vi
en la galería me impactó, me conmovió
Me dejó
boquiabierto y sin respirar por unos segundos
Ya desde
lejos lo vi imponente, majestuoso, resplandeciente
Me llamó la
atención su postura relajada, casi posando
¿Refleja el
momento anterior o posterior de atacar al gigante?
No se ve con
claridad si la honda aún contiene la piedra
¿En su mano
derecha tiene una piedra o el mango de un fustíbalo?
¿Su ceño
fruncido es de quien estudia a su atacante?
¿O de quien
se acaba de dar cuenta del líder en que se ha convertido?
Todo ese
misterio hace más atractiva a la obra, la hace inmortal
Se lo ve
gigantesco, mucho más que Goliat
Seguro de sí
mismo
Desafiante,
con la convicción de un joven idealista
Con el
sentimiento de inmortalidad y potencia de los adolescentes
Con las manos
grandes de pastor, acostumbradas al trabajo de campo
Con las manos
que habían matado a un león para defender a sus ovejas
Con las manos
que vencieron al prepotente guerrero filisteo
Sólo las
manos de otro coloso, Miguel Ángel,
pudieron dar vida a partir de un bloque de
mármol dañado a nuestro héroe.
D.G
26/2/25
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